Partido gris en el que se esperaba más de Francia, y reparto de puntos.
Mucho se esperaba de la Francia de Laurent Blanc que llegaba a la euro practicando un excelente fútbol. Y la incertidumbre del papel de Inglaterra era una incógnita.
Francia alineó un once con en el centro del campo reforzado. Con una línea de 3 formada por Cabaye-Alou Diarra-Malouda pretendía hacerse fuerte en esa zona del campo, para poder contactar luego con el trío atacante Ribery-Benzema-Nasri, de los que dependía el ataque francés.
Roy Hodgson en cambió, pensó primero en su portería, y después, si eso, en atacar. Así, formó dos líneas de cuatro muy juntas, retrasó a Gerrard, y dejó el ataque en manos de las contras que pudiesen crear Young, Chamberlain y Welbeck.
El plan inglés estaba claro: no había problema en ceder balón y parte del campo a Francia. Y así quedó demostrado en primeros minutos, cuando Inglaterra esperaba atrás, acumulando muchos jugadores detrás del balón, a la espera.
A Francia en cambio, le tocó el papel de llevar la iniciativa del juego, el manejo del balón. Y lo intentó hacer, pero sin la velocidad necesaria para hacer algún daño a Inglaterra. Le costó carburar a la selección gala, y sólo mejoró cuando se encontraron los tres de arriba, sobre todo cuando tomó protagonismo Nasri.Pero apenas hubo peligro, no era esa Francia que deslumbraba en los amistosos previos a la Euro, donde el juego combinativo en tres cuartos de campo era rápido, electrizante. Y ello pasó factura a los de Blanc.
A la media hora de juego, Steven Gerrard botó una falta de forma magistral desde la parte derecha, y Lescott, sumándose al ataque, logró rematar a las mallas de un cabezazo. 1-0 y el plan de Inglaterra surtía efecto. Tenía que ser a la contra o de balón parado. Ahí estaba. El gol que necesitaban los ingleses.
Pero también fue el gol que casualmente, necesitó Francia para despertar, dejar de especular y ponerse serios. En el minuto 35', Alou Diarra obligó a Hart a hacer el paradón del partido. Francia entraba en el partido. Y la pegada francesa, al fin consiguió perforar la muralla inglesa en el minuto 39'. Ribery dejó un balón de cara en la frontal del área, y Sami Nasri, de un derechazo, puso el empate en el marcador. No podían ser otros.Descanso.
Parecía difícil, pero la segunda parte fue aún peor que la primera. Inglaterra salió con la intención de tener un poco más la pelota, pero el resultado fue casi nulo. Frente a la incapacidad de combinar, Inglaterra fue viendo con mejores ojos el empate, por lo que se dedicó a lo que mejor se les dio, por lo menos, en el día de ayer, mantener las posiciones y defender.
Francia llevó más la iniciativa. Benzema se movió constantemente entre líneas, Debuchy se internaba por su banda y Nasri intentaba romper el orden inglés. Pero el buen papel de los de Hodgson, terminó por minar el físico galo, y al igual que Inglaterra, Francia terminó por conformarse con el punto.
Las cosas así, los últimos 20 minutos de partido sobraron. No ocurrió absolutamente nada, salvo contadas oportunidades en la que Benzema probó suerte con disparos lejanos. Nada.Los 19 disparos de Francia dieron el mismo resultado que los 3 de Inglaterra. Un gol por equipo y poco mas, muy poco.
Final de un partido del que se esperaba mucho más (quizás más de Francia que de Inglaterra) pero que resultó ser un encuentro muy aburrido.
Visto lo visto, queda claro que a Inglaterra costará ganarla, y que Francia debe apretar un poco más si quiere ser esa Francia que tanto nos a demostrado últimamente. Veremos.
By: Murdock
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