El Deportivo del "Javo" Irureta se enfrentaba al todopoderoso Milan de Berlusconi (entrenado por Carlo Ancelotti) en el partido de vuelta de octavos de la Champions League.
El reto parecía difícil, casi imposible, pero aquel Superdepor consiguió lo que pocos podían vaticinar. Y es que el 4-1 de la ída dejaba a los gallegos con muy pocas opciones.
Salir al ataque, a morder desde el minuto uno, y a poder ser, marcar rápido. Era la propuesta del Deportivo para ese partido, pero fué el Milan el que empezó avisando en el minuto 3, cuando Shevchenko no llegó a un balón que puso Cafú tras una internada por banda. Pero los locales no se dejaron amedrentar por los italianos, y tras un centro de Romero, el "Rifle" Pandiani recogió la pelota, se revolvió, y con un disparo ajustado al palo izquierdo de Dida, abrió el marcador. 1-0, minuto 5. Era posible.Ese gol encendio a una afición que ya de porsí estaba dando un empuje que pocas veces antes se había visto en la capital gallega. Pero el Milán era el Milán, y viendo le que se les podía venir encima, y como grandes campeones que eran, se hicieron con la posesión del balón y trataron de hacer lo que estaba entre sus planes; Tocar el balón, dominar la posesión, y dormir el partido. Y por momentos la idea dio resultado, puesto que liderados por un gran Kaká y un buen Seedorf, tuvieron varias ocasiones, que Molina bien resolvió.

Pero esa noche estaba destinada a ser deportivista, y pasada la media hora de juego, Luque puso un centro en la cabeza de Valerón, que tras la "cantada" de Dida, remató a placer.
Un gol. Era lo que necesitaba el Deportivo para darle la vuelta a la eliminatoria, y casi una hora de juego por delante.¿ Por qué no?
Estaba claro: era posible. Y quedo claro al borde del descanso, cuando en el minuto 44, Luque robó un balón a la zaga italiana, y aprovechando su velocidad, se plantó delante de Dida, al que batió con un fuerte disparo.
Explosión en Riazor. El milagro estaba hecho. Todas las oraciones de los deportivistas, las meigas, o simplemente un enorme Depor, consiguieron lo que pocos podían imaginar, remontar un 4-1 a aquel Milán.
Así llegó el descanso.
Las tornas habían cambiado, los italianos eran los que estaban ahora obligados a marcar, y el Deportivo debía defender la tan ansiada remontada. Con esas intenciones, el Milán se hizo con el control del partido, y el Deportivo se replegó bien atrás, esperando a alguna contra. Y les salió a la perfección, puesto que los de Ancelotti apenas hicieron ocasiones de gol. Viendo la inoperancia de los suyos en ataque, el míster italiano introdujo a hombres como "Pipo" Inzaghi o Rui Costa.
Pero la formula no dió ningún resultado, puesto que con el paso de los minutos el Depor se encontraban más comodos, y fruto de esa tranquilidad, llegó lo que pocos podían sospechar. Fran, que había entradop minutos antes por Luque, remató con fuerte zurdazo un centro de Víctor.
Deportivo 4 Milán 0. Sí. Estaba sucediendo.
El Milán, como campeonísimo que era, no cedió en el empeño, pero esa noche no había manera de meterle mano a los coruñeses, y hasta el final del partido, tan sólo un disparo de Rui Costa inquieto la meta local, que envió Molina a córner.
Cuando el suizo Urs Meier pitó el final, Riazor estalló de júbilo, que aunque ya lo estaban celebrando desde minutos atrás, ahora era ya oficial. El Deportivo lo había hecho. Habían remontado un 4-1, nada más y nada menos que al Milán, y con un contundente 4-0. Impresionante.
El Deportivo de la Coruña, en semifinales de la Champions League por primera vez en su historia.
Será difícil que los aficionados deportivistas olviden aquella tarde del 3 de abril.
Tócala!
By: Murdock
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